Me incitas a seguir, a caminar por el sendero que desdibuja este semblante cálido y tímido, fatigado por extensas palabras que se alargan entre hechos, y sí... los mismos actos que hago y deshago con ayuda de un viento tibio, que a veces suele nublar la mente... mi mente.
Esperar a que las cosas cambien, esperar a que yo propiamente tal decida cambiar el rumbo de ésta vida sin más propósito que convertirme en otra cosa.- El miedo te envuelve en su suave tela y te adormece a la luz de la luna, te verás complicada si quieres salir... pero.
¿Realmente quieres salir?. ¿Verdaderamente te arriesgarás a someterte a otra estructura que no es la tuya, y seguir edificando en las nubes, otra vez...?
-Un silencio recorre el ambiente, su rostro y su figura ya no te llenan. Sus vacíos te parecen mares y sientes que la breve distancia se tornan millas. No hay nada más que hacer y sientes tristeza, melancolía de un vaso que está a punto de caer, de piernas que ya no se pueden sostener. Lágrimas que corren y que ya no te averguenzan, y vuelves a ti... un poco ausente entre tanta gente aún tan dispuesta. Y tú tan derrotada...
-Es sólo un impás y un stop a esta vida apurada por el tiempo. Segundos que apresuran a minutos...
Hoja caída, pez en el agua, libro abierto y ahora qué más dá... el querer del tener es sólo un pensamiento que fugazmente se va. Como todo lo que se ha ído y sin fantasmas te despiertas al alba, taciturna, radiante. Unas palabras de aliento y mi suficiencia recién nacida, convertida en una especialista para pasarte por alto, para mantenerte encerrado en una pequeña jaula como a un pájaro, para mirarte sin sentirte.
Mirarme detenidamente y encontrar la indiferencia que cargo hace tanto y desecharla. Y que sigue faltando espacio dentro de este cuerpo, y que siguen faltando pinceles para retocarme, cuando sea necesario y la lección más que aprendida... no olvidar quién soy.
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