Sí.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
envainando estrellas para subir más alto,
envainando estrellas para subir más alto,
más arriba,dándole cara al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.
Soy la mujer que piensa.
Soy la mujer que piensa.
Algún día mis ojos encenderan luciérnagas...
Es lo más liviana que me puedo sentir.. también mi alma.
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